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Reportajes extensos sobre todo aquello relacionado con nuestras computadoras.

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CAPÍTULO 3: MIS AMIGOS NO TENÍAN TELEVISIÓN Y ESCUCHABAN A BEETHOVEN.

Ser un estudiante de instituto me cambió por dentro y por fuera. Me hice más mayor y más idiota. Haced el favor de colocar vosotros lo que va dentro y lo que va fuera. ¡No lo voy a hacer yo todo!

Con más calma, reflexiono ahora que fue una pena haber dejado atrás a aquel niño rubito que yo fui. En BUP (para quien no lo sepa, así se llamaba al bachillerato) suspendía mucho pero conseguía ir pasando de curso. Estaba claro que tonto no era, pero a vago me ganaban pocos. Mi dejadez estudiantil me obligaba a dedicar parte de los veranos a la recuperación de asignaturas, ¿veis como era idiota? 

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CAPITULO 4: EL BUSCAVIDAS DEL TABLERO

El servicio militar, la mili, me llevó por el azar del sorteo a tener que pasarme un año en Ceuta. Época de mal recuerdo vestido de caqui y alejado de mis familiares y amigos. La instrucción militar, las prácticas de tiro, cumplir órdenes, los arrestos, las guardias, las maniobras…todo un rollo absoluto que recuerdo como una pesadilla. Un lugar donde te intentaban domesticar y donde, en realidad, te volvías más chungo y te maleabas para sobrevivir.

Cuando ya era veterano en el cuartel, tenía tanto tiempo libre durante las aburridas tardes que si no me emborrachaba, me escapaba para dar una vuelta o me cansaba de putear a algunos de los chavales novatos; pasaba tiempo en la biblioteca leyendo libros sobre algunos de mis temas preferidos, el cine y también el ajedrez. Seguía interesado por aprender más cosas de ajedrez, su historia, aperturas, celadas. No tenía mucho sentido porque allí solamente recuerdo jugar con otro chaval alguna partida. No era un juego con tantos seguidores como el póquer o el “vamos a putear a ese pardillo”. 

Napoleon

CAPÍTULO 5: NAPOLEÓN, UN ESTRATEGA EN MADRID

Madrid, 1990. El trabajo me había llevado hasta allí y yo que solamente había ido a la capital de España con mis padres y hermanos cuando era niño (visita al zoo incluida), ahora tenía que acostumbrarme a que Madrid era mi nueva ciudad donde iba a vivir.

Se acabó lo de estar en la casa familiar. Tuve un largo peregrinaje por pensiones, pisos compartidos y hasta habitaciones compartidas en pisos compartidos, para al final ir estabilizándome con más o menos fortuna. Ahora no tenía muchas de las comodidades de mi vida anterior y en algunos de estos pisos ni siquiera tenía televisión. El ajedrez fue una de las opciones que salió en mi rescate como entretenimiento.

PROFESORA

CAPITULO 6: LA TRAVESÍA EN EL DESIERTO Y LA PROFESORA DE MATEMÁTICAS

Esta parte de mi relato hasta dejar de ser un coleccionista novato de computadoras de ajedrez, es como una travesía en el desierto porque fue una época en la que el ajedrez se convirtió en algo secundario en mi vida.

Madrid me llevó de la mano por el camino de ir avanzando en la veintena de edad. Pasé de compartir piso con colegas a hacerlo en pareja. La vida es así, uno toma decisiones y crece con ellas. Creo que a eso le llaman madurar.

universos paralelos

CAPÍTULO 7. SE NOS GASTÓ EL AMOR DE TANTO USARLO Y VIAJAMOS A UN UNIVERSO PARALELO

Pasaron los años, muchos años, más de 15, y mi amor con la Novag Super Nova se fue apagando. Es verdad que la usé mucho, jugué infinidad de partidas con ella pero como suele pasar en las relaciones muy largas, se nos gastó el amor de tanto usarlo.

Mi vida se definía en cambios: traslados de lugar de trabajo, mudanzas de casa, rupturas de pareja y siempre, pasara lo que pasara, Super Nova venía conmigo. Pero un día, no me explico todavía como pasó, la miré fijamente, dejé de disimular y le dije con sinceridad (como si ella pudiera escucharme), que nuestra relación había terminado. Habíamos perdido la llama del principio y lo nuestro se había convertido en pura rutina. 

Ese día entré en Internet con la clarísima idea de desprenderme de ella. Busqué como venderla a un precio razonable y acabé entrando en un foro donde hablaban de  aparatos electrónicos y allí con todo mi dolor, anuncié su venta. Claro que ¡como iba a imaginar yo que una computadora que me había costado 50.000 pesetas (300 euros actuales) solamente se cotizaba en unos 30 eurillos! Mi Super Nova había perdido un 90% de su valor y eso sí que no lo podía consentir. Definitivamente decidí no venderla y tal vez ese fue el paso más importante que di en mi vida para empezar a ser un coleccionista novato de computadoras de ajedrez.

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CAPÍTULO 8. SALTO SIN PARACAÍDAS EN EL ABISMO DEL COLECCIONISMO. 

Mis inicios en el universo de meca-web y su foro, fueron intensos. Me leí todo lo que encontré escrito en la web y en el foro, cogí apuntes garabateados en libretas, descubrí muchas cosas que desconocía, de otras me enteraba de la mitad de la media, pero día tras día, iba acumulando información sobre las computadoras dedicadas de ajedrez (¡vaya nombrecito!). Claro que mis ansías podían más que mi paciencia así que sin más mochila que unas pocas nociones, me dejé arrastrar por el abismo del coleccionismo cuando todavía no estaba preparado.

En el año 2017 mi hermano y yo, unidos por la ignorancia y la osadía, nos pusimos manos a la obra de comprar. Gracias a sitios como wallapop, ebay, todocolección, milanuncios o vibbo, intentamos hacernos con una pequeña colección. Nuestro lema: gastar poco y aprender a golpe de equivocarnos saltando al abismo sin paracaídas.

© Chess Computer Coleccionistas (2021)