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Reportajes extensos sobre todo aquello relacionado con nuestras computadoras.

La tercera dimensión.

xalons
Author: xalons
Redactor de la web y administrador/moderador del foro.

3DIMENSION 1

El ajedrez y muchos otros juegos de mesa empezaron siendo eso, juegos que se jugaban entre personas en una mesa, con tablero, cartas, fichas, dados u otros componentes que se manipulaban.

Los programadores adaptaron esos juegos a sus versiones digitales, los convirtieron en videojuegos. Así fue posible desde el principio del ocio electrónico, jugar a todos los juegos clásicos contra un rival no humano. Cuando digo clásicos me refiero a damas, oca, parchís, othello, póker, mus,….también el ajedrez, claro, en sus adaptaciones digitales. Posteriormente todos ellos también han tenido versiones online para enfrentarnos contra otros rivales humanos que se conectan para jugar.

Centrándome en el ajedrez y sus versiones online en las diferentes plataformas que todos conocéis, accediendo a ellas se nos permite jugar contra rivales humanos de cualquier parte del mundo y que nuestra puntuación ELO (en esa plataforma) se vaya actualizando según vayamos jugando partidas. Además de contra otros rivales que también están conectados, podemos seguir jugando contra potentes motores instalados en nuestros dispositivos.

Porque ahí está la cuestión principal de su popularidad, la posibilidad del ajedrez digital para que podamos jugar en multitud de dispositivos, consolas, ordenadores, tablets o teléfonos móviles. Es muy apetecible la facilidad de empezar una partida contra nuestro programa favorito o conectarnos en una plataforma para jugar contra un rival de más o menos nuestro nivel. Todo eso está al alcance de un par de clicks o pulsaciones en la pantalla del dispositivo.

Pero, entonces…¿qué lugar ocupan nuestras queridas computadoras de ajedrez? ¿Hay que dejarlas en sus cajas ocupando un lugar de la estantería como objetos obsoletos e inservibles?

No creo que si estáis leyendo esto haga falta decirlo pero ..¡claro que lo voy a decir!

La computadora de ajedrez sirve para tener siempre disponible un adversario en casa. Lo mismo ocurre con los programas que corren en los dispositivos  o los lugares online para jugar al ajedrez, siempre están a nuestra disposición. Simplemente hay que colocar las piezas, encender la máquina, escoger el nivel e iniciar la partida para jugar, pero la computadora de ajedrez tiene una característica que no cubre el software: la dimensión física, ¡la tercera dimensión!

Dejemos claro algo evidente como que la máquina de ajedrez tiene en su corazón un software programado y la partida se efectúa contra un rival electrónico pero al hacerlo en un entorno físico con tablero y piezas, la sensación de juego real se asemeja a una partida normal que no solo se representa en un pantalla. La tercera dimensión es la gran diferencia respecto a jugar en una pantalla.

En el foro de ChessCC se ha escrito sobre este tema. Hace poco Astron resaltó estas dos frases (curiosamente una de ellas es mía) en este hilo: "Es mucha la diferencia con el factor de tocar y coger las piezas, moverlas sobre el tablero, quitar a un lado las capturadas y todo lo que conlleva el mundo real y físico..." (xalons) y Jugar con nuestras computadoras es real, puedes tocar las piezas y el tablero, como en un encuentro con otra persona." (Andrés).

reflexiones

 

Voy a ponerme poético pero creo que la ocasión lo merece. Al jugar contra la computadora de ajedrez, cogemos las piezas, notamos su peso en nuestra mano, sentimos su forma y, sobre todo, las movemos sobre el tablero para hacer nuestra jugada, para llevar un alfil a lo largo de toda la diagonal de su color, para que el caballo salte por encima de otras piezas antes de llegar a su destino, para capturar una pieza enemiga y dejarla a nuestro lado como si fuera un valioso botín, para mover rey y torre simultáneamente en el enroque, para, en definitiva, simular un juego más real, más humano, más sensorial. Somos de carne y hueso, y no olvidemos que los sentidos son muy importantes en nuestra percepción del mundo.

No solamente estamos tocando y moviendo las piezas, nuestra percepción, nuestra capacidad de ver la tercera dimensión del mundo real está en la mirada sobre el tablero, sobre las piezas, sobre los escaques. Tanto el tacto como la vista son importantes al jugar en la tercera dimensión. Es algo muy distinto que jugar en una representación digital en una pantalla del tablero y las piezas, usando un ratón para moverlas o pulsando sobre la pantalla para marcar el movimiento deseado. Si solamente jugamos con pantallas estamos perdiendo mucho de lo que es jugar físicamente con un tablero y sus piezas. Por lo tanto, la sensación de juego con una máquina de ajedrez es mucho más real que delante de una pantalla. Sobre eso no hay discusión posible. A algunos todavía nos interesa esa parte del juego. La sensación física.

Si hilamos más fino, esa sensación de realidad se acentúa si la computadora de ajedrez tiene un tamaño adecuado de su tablero y piezas, mejor todavía si son de madera y bonitas, y mucho mejor si no necesita que presionemos los escaques del tablero y con el simple gesto de levantar la pieza y dejarla en su nueva ubicación, entiende nuestro movimiento. Está claro que un tablero de buen tamaño, de madera y con movimiento sensorial, siempre será más cómodo que uno de presión.

chesswood

La quintaesencia sería esa máquina que además moviera por sí sola sus piezas. Hiciera las capturas y retirara las piezas capturadas del tablero que, en definitiva, no nos obligara a hacer tanto nuestros movimientos como los suyos. Por eso, una maquina como la anunciada hace poco (me indigna nombrarla) tuvo tanta expectación entre los aficionados al ajedrez computerizado. Parecía un sueño hecho realidad, lástima que todo quedara en eso, en que por ahora sigue siendo un sueño. Es cierto que ya ha habido computadoras de ajedrez que mueven sus piezas pero con la elegancia y precisión de esa máquina inexistente no se había visto nada. Tal vez algún día se convierta en realidad.

Vayamos acabando esta diatriba y saquemos para disfrutar a nuestra máquina preferida de ajedrez de su caja y aunque este rival no es una persona, podemos enfrentarnos por la victoria en la incomparable tercera dimensión. .Esa es la clave de que a muchos de nosotros, nos siga gustando jugar al ajedrez contra una máquina como las que aquí hablamos, con piezas y tablero de verdad, aunque sus pitidos y mensajes en el display nos sigan recordando que eso que tenemos enfrente no es un rival humano que está retándonos a una partida sino un prodigio electrónico. Claro que a veces se nos olvida y hasta tenemos una conversación con él. A mí me pasa a menudo.

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